sábado, 16 de febrero de 2008

Epilogo

Me arrastre del sofá al suelo estando yo en mi estado, convencido de que era aquel el mejor medio para lograr salir de mi somnolencia. Abrí los ojos, como si estos fueran los encargados de dar fe a lo que mis oídos llevaban tiempo comprobando: Estaban tocando de forma insistente el timbre de la puerta. A duras penas, pude distinguir por los rayos de luz que filtraba la persiana que estaba solo vestido por unos slips y una camiseta publicitaria de whisky, me dolía la cabeza y tenia el pene fláccido, ¡resaca! Me afirmaba mientras me colocaba los pantalones y al tiempo atinaba a incrustar mis pies en unos ensanchados zapatos. “¡Ya voy, ya voy!” Grite con una voz que parecía recién atropellada por el eco. Mire el reloj, las 12 de la mañana. Abrí la puerta.

Habían pasado unas cuantas semanas desde la última vez que tuve delante esa cara, pero me volvía a sobrecoger como temiendo que aquello fuera una regresión al pasado. Balbucee, entonces Oscar, uno de los Escoltas de la Casa Real alargo su brazo hacía mí y vi que en la palma de su mano empezaba a vibrar un móvil. Sin mediar palabra, recogí el aparato, no tenía muy claro si era eso lo que se esperaba de mí, la cara del escolta era menos expresiva que una roca.
- Hasta otra.- Y dicho eso, dio media vuelta y emprendió el camino de las escaleras, en dirección a la calle. El móvil seguía vibrando en la palma de mi mano. Mire alrededor y di unos pasos hacía atrás, cerré la puerta y pulse la tecla verde.
- Hola Jack, soy Letizia. Espero no interrumpirle en algo importante, solo quería hablar con usted unos instantes, esencialmente para darle las gracias.-
- Pues la verdad es que me pilla usted en mitad de una reunión con una cliente, pero puedo dedicarle unos minutos, no siempre tiene uno la oportunidad de hablar con una princesa.- Sin duda que la situación de ambos era más relajada que la última vez, pensaba yo mientras caminaba despacio y sin rumbo en la oscuridad de mi salón.
-
Como ya he dicho le estoy muy agradecida, y también me gustaría darle la oportunidad de que pueda explicar como llego a encontrar el anillo republicano en una pasta, en las películas y novelas el detective siempre tiene la oportunidad de exponer ante el lector o los co-protagonistas los métodos y argucias que le llevan a resolver el misterio, desgraciadamente en su caso, y por las circunstancias tan peculiares de la situación, se le saco de mala manera de la casa de Joaquín y apenas se le han tenido en cuenta los méritos. Lo cual quiero remediar.
- ¿Y como lo remediara...? ¿Habrá una compensación económica... - sonreí como un lobo-
de otro tipo?-
- De todo eso tendremos tiempo de hablar en otro momento, conserve el móvil. Ahora quiero confrontar lo que yo sé con lo que usted sabe, juntar todas las piezas del puzzle...- La voz de Lety sonaba tranquila, relajada, parsimoniosa, tal era su arte para modularla que uno tenía la sensación de imaginar el movimiento de sus labios con meridiana claridad en la mente.
- Sin duda tiene usted tantas piezas o más de las que puedo disponer yo... Pero esta bien, no escurriré el bulto. Tratare de ser por unos momentos un detective de novela – Y en ese momento cerré los ojos y me detuve junto al sofá, era tiempo de la memoria y la voz.
“ Imagino que esta llamada telefónica esta libre de “pinchazos” por lo que hablare sin tapujos ni medias tintas, a estas alturas su relación con Waaldo Saavedra es innegable, de la misma conservo aún con gran satisfacción unas fotografías de esas que se hacen en la intimidad y en la ingenuidad de que el otro nos será siempre fiel y leal. Desconozco porque no formalizo su relación con el pintor, si bien tengo mis intuiciones, creo que ninguno de los dos son personas de carácter fácil, dócil, son dos espíritus libres y con grandes aspiraciones, demasiado iguales, por lo que no apostó al compromiso, quedándose todo en una aventura prolongada en el tiempo, y en el que cada encuentro, imagino que lleno de pasión y sexo, hacía requemar las ascuas del amor.
Su relación con Waldoo no termino ni siquiera con el anunciado compromiso con su actual Esposo, Don Felipe de Borbón. Tanto él como usted supieron adaptarse a las circunstancias (al menos en un principio), de ahí el respeto que Waldoo mostró por usted incluso cuando aparecieron aquellos “rumores” sobre comprometedoras fotografías mostrando su desnudez.
Desconozco a ciencia cierta si después del anuncio de su compromiso y matrimonio ha vuelto a ver a Waldoo, si me consta que han tenido relación por medio del teléfono y la red. El caso es que en un momento dado, usted cometió un error similar al de dejarse fotografiar desnuda, de nuevo expuso su actual status, ese que siempre persiguió desde su más tierna infancia, y no seré yo quien la califique de “trepa”, pues tan respetable es la niña que de mujer quiere ser enfermera como la que desea hacerse princesa, pese a tener un abuelo taxista y republicano... el caso es que Usted, imagino que a modo de guiño cómplice a sus verdaderas ideas políticas y humanas entrego o regalo a Waldoo el anillo republicano.
Bien, de la historia del anillo, su simbolismo y significado yo me entere la noche que me “invitaron” a jugar a detective de novela, y en el rompecabezas de la noche fui haciéndome un croquis de los hechos que debieron acontecer... Sin duda usted jamás imagino que aquel anillo jugaría tan importante papel en posteriores episodios de su vida, y por ende de la historia, pues al fin y al cabo, el mismo era repudiado y odiado por el Rey Juan Carlos y carente de interés e importancia para su Marido Felipe. Pero todo se vino a complicar cuando el periodista Jaime Peñafiel, desconozco de que forma, se enteró de que el anillo estaba ahora en poder del Pintor Cubano. Bien es sabido que el monárquico periodista no guarda hacía usted ni la más mínima porción de estima, sino todo lo contrario. De ahí que planeara la forma de utilizar todo esto en su contra...
Peñafiel tejió con cautela y astucia la tela de araña que consiguió a usted atraparla en casa ajena y rodeada de ilustres republicanos del País deseosos y expectantes por ver el anillo que no poseía. Para lo cual debió llegar a un acuerdo con Waldoo de tal forma que este no le advirtiera a usted de la maniobra ni mucho menos le pudiera proporcionar el anillo, esto me lo confirmo usted en la entrevista que tuvimos en el baño, tras mencionarme que hacía dos meses que no tenía noticias de su otrora amante. Jaime convino con Joaquín Sabina la encerrona en su casa, estando al tanto Joaquín de la historia y muy dispuesto a llevarla a cabo, desconozco si en el ajo andaban también metidos el resto de invitados a la cena... Y por último, imagino que dando poco tiempo de plazo para la reacción, Peñafiel debió tener una confidencial conversación con su marido, en la cual dejar caer que se rumoreaba... se decía... se hablaba... acerca de que usted, ¡su esposa! Hubiese regalado el anillo republicano a su a m i g o Waldoo Saavedra. Puedo imaginar lo sutil y cauteloso que tuvo que andar Peñafiel para decir tal cosa y que Don Felipe no estallara en exabruptos e improperios, hasta el punto de que el desenlace de la apuesta se relegara a la noche de la Cena en casa de Sabina. ¿O tal vez fue antes cuando su Príncipe le insto a mostrar el anillo? De cualquiera de las maneras usted se las ingenio para burlar la espada y la pared, consiguió hacerse con un anillo de tal similitud con el original que diera el pego, al menos el Borbón pico, y convencido de la fidelidad de su esposa acudió alegre y jovial a la cena, dispuesto a darles con el anillo en las narices a los mequetrefes sentimentales de la extinta república, y que luego le fueran con el cuento a Jaime Peñafiel... a quien a buen seguro le tenía ya en su mente dictada sentencia...”

Hice un alto en la exposición, abrí los ojos como si con aquel gesto fuera a confirmar que mi interlocutora siguiera al otro lado, que ella hablara facilito las cosas.
- Muy bien, Jack, va usted por muy buen camino, lo esencial de su forma de ver los hechos no desentona demasiado con el cómo ocurrieron estos en la realidad, al menos hasta donde yo tengo certeza de ellos.- Adopte una posición cómoda en el sillón, muy satisfecho conmigo mismo- tiene usted razón al calificarme de ingenua, confiar en la lealtad y fidelidad de un hombre es como pretender enseñar buenos modales a un cerdo, pero regale el anillo a Waldoo en un arrebato pasional, y ya no había vuelta atrás, los dos coincidimos en Madrid, pasamos 5 horas de intimidad en la habitación de un hotel, como una pareja anónima que moría por devorarse la carne y las palabras, a esta altura de mi vida puedo decir que él fue y será mi mejor y mas preciado amante, pero efectivamente, como usted dice, él, al igual que yo posee una gran ambición, lo cual estuvo a punto de costarme todo... cuando mi marido me revelo su conversación con el despreciable Peñafiel tuve que poner todo mi ingenio y destreza de supervivencia en juego, conseguí un plazo de 5 días alegando que el anillo lo había dejado en la residencia de verano de Mallorca y no podía enseñárselo en ese momento, entretanto intente por todos los medios ponerme en contacto con Waldoo para que me devolviera el anillo de la discordia, lo cual fue imposible, y como usted, yo también llegue a la conclusión de que fue comprado por un grupo de Republicanos poderosos, a la vez había empezado a jugar una segunda baza, conseguir un anillo igual o parecido al desaparecido, gracias a mis afines y personal de confianza pude mostrar a Don Felipe el anillo falso en el plazo de 5 días, y dos días antes de ir a la cena en casa de Joaquín.

"Pese a todo, y como usted comprenderá no las tenía todas conmigo, mi esposo no es especialmente perspicaz y además sus ganas de creerme le cegaron cualquier tipo de duda acerca de la verdadera naturaleza del anillo que le mostré, pero otra cosa sería salir airosa del trance en territorio enemigo, ¡con que ganas le hubiera metido el zapato en la boca a Felipe cuando este empezó a presumir de anillo en la cena! Joaquín andaba tras de conseguir que el anillo fuera a parar de mi dedo a sus manos para demostrar que el mismo era mas falso que el beso de Judas, Peñafiel debió haberle puesto bien al corriente de su aspecto verdadero y de las 3 franjas tricolor que existían en el chatón del anillo verdadero (y que no dio tiempo a falsear en el que llevaba yo puesto). Creía que iba salir airosa de la partida cuando en los postres, Joaquín aprovechando la embriaguez de Felipe le propuso cambiar el anillo por una canción, ¡y este acepto! Rápidamente, y viéndomelas venir me saque el anillo del dedo y me lo metí en las bragas. Así comenzó el kilombo, al que usted finalmente fue “invitado”.- Me excite imaginando la mano de la Princesa introduciéndose el anillo en las bragas, yo hubiera apostado que era la clase de mujer que utilizaba tanga, mas no, y bien que le vino, ya que el anillo hubiera sido mas difícil de sujetar en tan exigua prenda, a no ser que directamente lo introdujera en su cavidad vaginal.- ¿Jack? ¿sigue usted ahí?
-
Eh.. si, si, sigo aquí... era mi secretaria que me llamaba, bien, y dígame, ¿qué le pareció que yo entrara en escena?
- Me pareció un mal menor, el ambiente estaba muy enralecido, y mi marido completamente fuera de si, como ya le dije en la conversación que tuvimos en el baño, le conocía a fondo debido a las molestias que me tome cuando el incidente de las “fotos”- tos incomoda de Letizia y sonrisa de conejo en mi rostro-
así que viendo que nadie saldría de esa casa sin dar por aparecido el anillo y sabiendo que Joaquín sospechaba muy a las claras que el mismo en un alto porcentaje de posibilidades pudiera ser falso, usted se convertía en mi principal baza. Waldoo se puso en contacto conmigo un día antes de la cena, pero pronto desaparecieron en mí las esperanzas de que el anillo pudiera volver a mí a tiempo, dio rodeos y no se atrevió a confesarme que efectivamente le había pagado para que no me devolviera el anillo, se excuso diciéndome que en realidad no lo tenía. Que un buen día fue a mirar en el lugar donde lo guardaba y simplemente no estaba. Llegue a la conclusión de que o él mentía o usted, detective Jack, se llevo el anillo el día que también robo las fotografías en casa de Waldoo...
-
¡Ajá! Como ya vio, fue una conclusión muy acertada, efectivamente me lleve el anillo del cajón de la mesita de noche de Waldoo, Junto a este había una nota manuscrita cuyas palabras no recuerdo, guarde el anillo en mi casa, por si algún día había que empeñarlo y la noche que Joaquín reclamo mi ayuda aludiendo que el hijo del Rey estaba en su piso me vino a la memoria y por esas cosas del azar y la intuición decidí llevármelo consigo por si me podía ser útil en forma de moneda de cambio o sutil chantaje. Lo que no entiendo es como estaba usted tan segura de que me iba a poner de su parte y no de la de mis amigos Republicanos...
-
Era una intuición basada en su biografía, Jack. Su lado femenino, bondadoso, romántico, en el fondo usted si es un mosquetero. De todas formas no estaba completamente segura de su reacción, pero no tenía muchas mas bazas, tarde o temprano Joaquín llegaría a la conclusión de que yo era la que ocultaba el anillo para que no se demostrase su falsedad, yo pretendía poder llegar a algún tipo de acuerdo con usted en “privado” para que fuera a por el anillo verdadero (jamás imagine que lo llevara usted encima), o si la cosa se torcía y usted se unía al otro bando ya no habría mas remedio que utilizar toda la contundencia, poder e influencia de la Institución Monárquica para desacreditar y acallar la “supuesta” historia. Y dígame, ¿cómo consiguió introducir el anillo en la pasta? Lógicamente tuvo que ser antes de que le desnudasen, a no ser que lo llevara oculto...
- No, no tema, no metí el anillo en ningún recóndito rincón de mi anatomía, lo escondí aprovechando un momento de confusión y viendo que pronto harían acto de presencia los del C.N.I. Me podía dar por aviado si me pillaban con él encima, durante toda la noche no tuve claro el momento en el que sacar a la luz la verdad, o si esta me podía causar mas perjuicio que beneficio, creo que no hacerlo hasta el último momento motivo que nadie hiciera más preguntas y la reunión se diluyera con tanta celeridad y sin más explicaciones que la amenaza de guardar secreto. Al final y como acostumbro no he sacado nada bueno en todo esto, mis amigos republicanos me miran con recelo, sigo siendo enemigo de la Monarquía y bueno, al menos hoy me parece tener la complicidad de una Princesa... – Silencio complaciente, nada incomodo-
Por cierto... ¿Me puede recordar que ponía en la nota manuscrita que había junto al anillo, en la mesita de Waldoo?
- Si, exactamente puse: “Este es el símbolo de todo lo que nos separa y a la vez nos une, te quiere “L””.- Me sentí mal conmigo mismo por no haber comprendido hasta aquella noche en casa de Sabina la importancia real de aquel anillo-
Bien, amigo, debo dejarle, hay obligaciones que me reclaman y por razón de mi cargo no puedo hacer esperar...-
-
Si, yo también tengo que atender a mis clientes, se amontonan en el pasillo, pero dígame, ¿qué hay entonces de lo mío?
- De lo suyo, ya salió su convicción mas materialista, por momentos no se que pensar realmente de usted... Dígame, ¿qué quiere?- emboce mis ganas de hablar de dinero y pensé en que pediría un mosquetero de Dumas... -
- Verá, yo no soy un entusiasta de la Monarquía, mas bien todo lo contrarió, y eso que mis padres siempre me inculcaron un venerable respeto por la Institución y sus componentes, en particular, a mi señora Madre desde el principio le cayo usted muy bien, se ha hecho una defensora a ultranza de su persona y en todas las reuniones del clan familiar aboga por la continuidad de la monarquía, por cierto, mi señora madre se llama Leonor...


THE END.












10 comentarios:

JACK dijo...

Queridas lectoras (algún lector) hemos llegado al final del caso de "La noche del anillo". Espero que hayan sido resueltas todas las dudas y atados todos los cabos.

En cualquier caso y manera, si tienen más preguntas que hacer, aqui me tienen, dispuesto a contestarlas, de todo tipo e indole, siempre a su disposición.

Salud y Saludos.

Anónimo dijo...

Jo...que imaginación tiene usted querido Jack...ejem quiero decir que arte para imaginar y acertar todas las posibles maniobras en el caso que nos ocupa y llegar a la conclusión final de forma tan contundente, me fascina la forma en que ha llevado a cabo su resolución y su discreta postura en cuanto a toda la historia..(si eceptuamos que nos la este contando a nosotros jeje)
Es usted un as como detective...ahora lo que si le recomiendo es que cambie de amistades tan...reales y peligrosas para su salud.
Si alguna vez tengo un problema digno para resolver no dude que acudire a usted sin dilación..
Le dejo un beso dominguero y hasta una nueva entrega de sus andaduras.

Anónimo dijo...

¡CHAPEAU, querido Jack!

A pesar de que me esperaba un desenlace espectacular, como no se podía esperar menos de usted, ha superado todas mis expectativas!

Su imaginación, su inteligencia, su creatividad y su destreza a la hora de tejer y resolver tan complicada, peligrosa y a la vez divertida trama no tienen parangón. No me equivoqué cuando le otorgué el título de "Príncipe de los Detectives".

Menuda ficha el Peñafiel y menuda jeta la del tal Waldo. Tiene usted razón, no se puede confiar en los hombres (salvo honrosas excepciones, ya sabe...). ¡Compararlos a los cerdos es insultar a éstos últimos!

Todas las dudas y cabos sueltos han quedado atados y bien atados. Uf, qué horroroso ha quedado eso.

Así que se da por bien pagado... Es cierto que es usted un romántico en el fondo. Dígame, aunque ya sé que es también un caballero y por lo tanto su discreción ejemplar (le prometo que lo que diga no saldrá de aquí): ¿volvió a sonar alguna vez el móvil de Letizia? ¿Tiene usted algún familiar próximo que se llame Sofía? Ah, no, es que la reina se llama así, qué despiste el mío... ;)

¡Estaba deseando conocer el final de la historia y ahora me da una pena tremenda que haya terminado! Ay, ¿quien nos entiende a las mujeres?

Saludos, querido Detective. Se despide una fiel seguidora de sus andanzas sin par y siempre admiradora de su brillante talento.

(¿Hasta pronto, hasta siempre, hasta nunca? Sniff...)

¡Besos para tod@S!

JACK dijo...

Queridas Liver y Lidia agradezco muy mucho muchisimo su despliegue de criticas y palabras amables. Me alegro que les haya quedado todo claro y resuelto... en cuanto a si volvi a cambiar palabra con la Princesa... efectivamente pide usted mucho querida Lidia, y como caballero que soy y usted anticipa, aunque asi hubiera sido jamás podría confesarlo de forma publica ni privada, ni aunque en lugar de solo intercambiar palabras... se hubieran intercambiado otras cosas (incluidos fluidos)

Salud y Saludos.

Anónimo dijo...

jajajajajaja es que no puedo evitarlo querido Jack...ha conseguido usted lo que parecia imposible..no me refiero al caso de eso ya le deje constancia...me refiero a hacerme reir de buena gana un lunes por la mañana (me salio hasta con rima..jajajajajaja)
No he podido evitar dejarle un comentario, claro que con la tonteria lo deje en mi espacio...y yo prefiero decirle así como mas directamente que estaria encantada de trabajar con usted en el tema de la fotografía...todo lo que sea aprender de un maestro nunca esta de más..y me consta que debe ser bueno...o debo decir muy bueno..? asi que señor mio tal como le dije en mi espacio...corre usted el riesgo de que me aventure y no le dé oportunidad de dar marcha atrás, cosa que por otra parte nunca me agradó..(lo de la marcha atrás).
Estoy segura que tiene usted un buen trípode en su maquina, así que imagino como deben quedar las fotos y las modelos, sin necesidad de photoshop...y no le digo más señor mio que tengo que ponerme a trabajar y no procede mi estado...jajajajajaajajajjajajaja
Un abrazo mientras descansa...

Anónimo dijo...

Yo no entiendo el final de la novela ¿esta completo?

Anónimo dijo...

Sí, estimado Anónimo, el final está completo y bien completo, nuestro detective es un maestro!

Querido Jack, su comment en mi espacio me hizo sonrojar, sigue siendo el mismo de siempre ;)

Anónimo dijo...

Brillante... no puedo decir más...
Bueno si... que lástima que su señora madre no se llamara Anacleta...

Besucos!!!

Anónimo dijo...

Menos mal que por fin puedo conocer el desenlace genial, espectacular, asombroso, como no podía ser menos siendo uno de sus casos más brillantes!
Creí que me pasaría todo el viaje sin poder disfrutar por no saber cómo acababa esta historia que ha compartido amablemente con nosotros!
Ni por un momento pensé que este sería el final de este caso.
Pienso que la realeza "postiza" le debe mucho, y la realeza real también, ya que les ahorró usted un escándalo que desencadenaría quizás un poquito más de rechazo a la monarquía.
Y por otra parte, espero que sus amigos republicanos no se enteren de esto, de que usted finalmente se puso de parte del principito.
La verdad es que su buen corazón, que siempre he creído que tenía, y su romanticismo innegable, le hacen a usted doblemente atractivo...
Podría haber vendido ese anillo por mucho dinero, ya que la royal family jamás le compensará lo suficiente... O ya lo hizo Lety de alguna manera que usted no puede contarnos? No me extrañaría, si la chica tiene buen gusto, que le regalara a usted un homenaje carnívoro al tiempo que se lo regalaba a ella misma...Pero eso quedará sólo en su memoria y hace bien, que luego salen Oscares de cualquier callejón y le encontramos un día tieso como una mojama...

En fin, mi querido Jack, ha sido un placer ser partícipe de sus impactantes experiencias y espero seguir sabiendo de usted muy pronto, vía video porno o vía caso asombroso como todos los que ha tratado desde que lo conozco.
Ahora debo irme lejos a disfrutar de unas merecidas vacaciones después de mis exámenes. No dude que cuando vea una gabardina sobre el cuerpo de un atractivo señor, pensaré en usted...

Hasta la próxima!


Muchos besos!



Äfrica

Anónimo dijo...

Lo siento Jack, ya se que vengo tarde a saludarte y recibirte con los brazos abiertos y contenta de volver a leerte, pero desde el trabajo, donde vivo más que en cualquier otro sitio, estos espacios me están betados, ahora me han betado dejar comentarios en los de MSN, me siento amordazada y atada, aissssss, que bueno poder entrar en casa, te doy miles de besos primero y ahora me paseo a disfrutar de tus ocurrencias, veo que aunque te has mudado, te has traído a buena gente a tomar café, besosssssssssss.

SOLO PALABRAS